Colima muestra su Oro Blanco que va directo a la mesa

Comúnmente la buscamos para aderezar la comida o disfrutar de su sabor en los diversos platillos en donde ordinariamente su tez es blanca, cristalina, sabor propio, soluble en agua y chasqueante en el fuego, y el hablar de su historia esta data de hace más de dos siglos, cuando la usaban como ofrenda en sacrificios, ceremonias y los romanos la usaban como conservante de alimentos.Cabe destacar que sin sol no hay sal, el sol es la fuerza de la naturaleza que trabaja en conjunto con los trabajadores para la extracción de la sal, aquí destaca Colima y su fama que ha adquirido la sal colimense la cual ha ayudado a los salineros de Cuyutlán a sacar adelante a sus familias, ya que su trabajo es de largas horas bajo el sol y un cuidadoso proceso manual dan como resultado la cosecha de sal de Colima, ingrediente reconocido por numerosos chefs.

Dentro de Vive Manzanillo se dio un recorrido y visita a la ruta de la sal en donde se pudo ver a los trabajadores quienes se protegen con gorras y paños para protegerse del sol, además de ropas frescas, que le permitan mover la pala con la que se cosecha la sal desde hace 30 años.

En el municipio de Cuyutlán, cientos de trabajadores producen este importante ingrediente de cocina en diferentes presentaciones durante la temporada de sequía que va de marzo a mayo. “Aquí con nosotros en un día salen 2 o 3 toneladas, hay quienes sacan menos también, ya que se tiene que atender bien y el plan para producir porque en ocasiones es menos la producción”, explicó una mujer trabajadora, en una pausa durante su jornada.

Su trabajo es muy arduo, ya que explico que algunos prefieren salir a la pisca cuando el sol se pone para evitar el calor y avanzar más rápido, otros llega a la salinera en la madrugada para terminar la jornada cuando los rayos del sol comienzan a pesar en la piel.Asimismo detalló que el agua se extrae de los mantos freáticos alrededor de la laguna para evitar que esté contaminada y permitir que seque adecuadamente, así con botas de plástico para evitar contaminar la sal, los trabajadores rastrillan las parcelas o estanques de unos 5 centímetros de profundidad donde el agua de la laguna es secada durante dos o tres soles (días) a temperaturas que van de los 20 a 25 grados centígrados para extraer el llamado Oro Blanco y una vez que la sal esta ya rastrillada, esta es amontonada al lado de las parcelas y luego llevada en carretas hasta la fábrica salinera en donde es empacado y vendido, siendo el principal sustento de estas familias de la región durante la primera mitad del año.